Hilando, hilando tu cabeza encuentra relaciones que parecen mentira pero rubrican cientos de pasos dados con la animosidad de ese estado llámese de intuición y sino fuera así la vida se convierte en cuadro y no es vida.
Si tú lo ves así, hay que figurarse que después de tanto vivido, el reloj vital regala momentos jugosos llenos de alegrías intensas con mezclas tenues de vómitos intermitentes desechando así lo no tan bueno y de lo que aprendes a base de caer de rodillas y hacer la flexión de levantarte, con esa valentía que te caracteriza y mirar al cielo para volver a enfocar tus sueños. Alégrate que se van cumpliendo.









